El control de los cuerpos



La que sigue es una entrevista al pedagogo argentino Pablo Scharagrodsky publicada por el diario CLARÍN el 10 de enero de 2010.

"Nuestra educación física tiene raíz militar: había que controlar los cuerpos"

La escuela definió, en el siglo XIX, cómo debían ser los cuerpos de varones y mujeres. Más que una apelación a la salud, se trató de instaurar normas férreas para regular desde la moral hasta las emociones.

Claudio Martyniuk.
cmartyniuk@clarin.com

El cuerpo de la Nación se ha forjado con jóvenes expuestos a la disciplina y la normalización. En base a estereotipos binarios y jerarquizados, la escuela ha fabricado varones y mujeres utilizando, entre otros medios, la educación física. El experto en educación Pablo Scharagrodsky se especializa en un segmento de la historia argentina que bien podría caracterizarse como de domesticación de los cuerpos.

¿Por qué los Estados modernos se ocupan con obsesión de los cuerpos a través de la escuela?

En la modernidad, el cuerpo ha sido uno de los objetos más preciados para regular y controlar. Y una de las características de nuestra época es hablar de los cuerpos. Históricamente, el cuerpo ha sido objeto y blanco de poder. En cualquier época, pero en particular en la modernidad, el cuerpo fue destinatario de imposiciones y muy severas regulaciones, controles relacionados con la moral, la emocionalidad, la alimentación, la sexualidad, el deseo, el placer. En este contexto, la pedagogía moderna no solamente focalizó la atención en cómo y qué enseñar sino, sobre todo, en disciplinar y controlar los cuerpos, lo cual también abrió un juego de resistencia de esos cuerpos.

¿Cómo se presenta este disciplinamiento en nuestras escuelas?

Cuando se consolida el sistema educativo argentino, con la acción del Estado a fin del siglo XIX, en la instrucción obligatoria aparece la gimnasia como disciplina que intenta encauzar los cuerpos.

¿Esa gimnasia tenía políticas diferentes para varones y mujeres?

Sí, claramente. Ese era uno de los objetivos explícitos no solamente de la Educación Física sino de todas las disciplinas escolares. Tomando un programa de horarios de fin del siglo XIX, se encuentran Economía Doméstica, Labores, Puericultura y una serie de materias dirigidas a las mujeres, o mejor dicho, a construir cierto tipo de femineidad, definir roles, propiedades y atributos, naturalizándolos en los cuerpos femeninos. También hubo prácticas que contribuyeron a construir guiones masculinos, y aquí aparecen la Educación Física, la gimnasia militar, el scoutismo, los deportes y -ya entrado el siglo XX- las colonias y las excursiones, entre toda una batería de prácticas corporales que tuvieron importancia creciente y se padecieron y disfrutaron.

La educación física en las escuelas, ¿cuánto tuvo de médico y militar?

Los discursos vinculados con la educación física provienen de la fisiología del ejercicio, la antropometría y la anatomía; también de la ginecología, para las mujeres, para naturalizar los cuerpos femeninos. Y en relación al discurso militar, su influencia proviene de sectores del ejército y cultores del deporte de fin del siglo XIX y principio del XX, que remiten a la gimnasia militar. Las prácticas de tiro escolar fueron obligatorias.

¿Con armas de fuego?

Sí. En los años 30, por ejemplo, fueron obligatorias en el nivel secundario para varones y optativas para mujeres. Ya en 1895 había prácticas de tiro obligatorias. Fueron intermitentes, pero siempre promovidas por sectores reaccionarios que, en nombre de la construcción de la masculinidad, intentaron silenciar todas las resistencias vinculadas con la masculinidad no tradicional.

¿Qué persiste de la tradición militar en la gimnasia escolar?

Desde fin del siglo XIX hasta principios del XX, la gimnasia militar fue obligatoria en los niveles primario y secundario. Luego hubo una matriz romerista -Enrique Romero Brest fue el Sarmiento de la educación física- que se opuso a la militarista. Romero Brest entendía a la escuela no como un cuartel y a la educación física como una práctica que debía construir un espacio de sociabilidad republicana. Insistió con el concepto de sociabilidad republicana, atacando las prácticas militares porque generaban obediencia y sumisión e iban en contra de la forma como él entendía la relación docente-alumno y entre estudiantes. En los años 30, cuando lo desplazan, hubo otra ola de militarización de los cuerpos.

¿Y luego, qué hizo el peronismo?

El peronismo mantuvo parte de la matriz militarista, que resurge con fuerza en los años 70, con la dictadura militar. Nuestra educación física tiene una matriz militar: había que controlar los cuerpos. Y pesó la influencia de actores provenientes del Ejército.

Quizá esa tradición alcanzó la cima en la apertura del Mundial 78.

Sí. Y esa tradición lo que hacía era ubicar a las mujeres en un lugar absolutamente complementario, y también a los varones que se oponían al modelo, a los varones subversivos en términos de la estética del cuerpo. Los que no eran prolijos, no tenían un sentido de la fuerza y no representaban la masculinidad hegemónica, tradicional, eran tenidos como varones impostores. Entre las mujeres pasaba lo mismo.

Para su educación, ¿cómo los médicos miraban a la mujer?

Hasta 1900, la mayoría de los miembros del Consejo Nacional de Educación eran médicos. La educación física no escapó del discurso higienista, fuertemente moralizante. Por ejemplo, se concebía la redondez de las formas de la mujer como uno de los atributos de la belleza femenina, con huesos más livianos, más frágiles, formas y contornos más suaves, más graciosos. Había operaciones básicas para describir el cuerpo femenino, ubicando siempre al varón como referente: la mujer tiene menos desarrollo, relieve y peso, y más fragilidad, desconociendo la diversidad que hay en cada colectivo -varones, mujeres y otras identidades posibles. A través de esa interpretación sobre la diferencia corporal se intentaba consolidar un ideal estético que reforzaba la idea de mujer recatada, dócil, frágil, pura.

¿Y cómo se entendía la limpieza en la escuela de hace un siglo?

La limpieza era más de orden moral que físico. Una persona limpia era una persona pura, intachable, que perseguía ciertos valores corporales: el recato, el decoro, el pudor. La elegancia en el movimiento implicaba un ideal higiénico y moral. En el varón, la fuerza, el vigor, el coraje, el honor se revelaban como cualidades naturales casi derivadas de su genitalidad. En última instancia, la educación del cuerpo -gimnasia, deportes, aseo, juegos, excursiones- ponen en circulación significados sobre la sexualidad, el deseo, el placer. Y aunque había formatos alternativos que ponían en circulación otros significados, la hegemonía la tuvo siempre el Estado educador. Las escuelas anarquistas y socialistas fueron precursoras, con otra forma de entender la sexualidad, más allá de la reproducción.

¿Cómo se relacionó la gimnasia con el ideal sexual de la mujer?

Si se observa la educación física tradicional, la única meta era la maternidad en las mujeres. Y ese fin produce que la gimnasia y los juegos estén dirigidos básicamente hacia la pelvis y el abdomen. Esa es la prioridad, así aparece en los textos y planes escolares. Se esencializó a la mujer como una porción de abdomen y pelvis.

¿Hay razones para seguir dividiendo por sexo la clase de gimnasia?

No. Pero por una tradición naturalizada los varones tienen que hacer ciertas actividades y las mujeres otras, cuando en realidad son las prácticas corporales las que generizan y no al revés.

¿La perspectiva de género está presente en la formación de profesores de Educación Física?

Todavía hay poca sensibilización y capacitación sobre perspectiva de género entre los profesores en general. Y los profesores de gimnasia tienen una tradición fuertemente naturalizada en términos biológicos. La fisiología del ejercicio durante 150 años ha promulgado que la mujer es más frágil y débil, en consecuencia debe hacer ciertas actividades. Hay un curriculum oculto, más allá de que ya no hay prescripciones de deportes y gimnasia para hombres y para mujeres, y en la práctica la tradición sigue imponiendo límites, que se expresan en etiquetas como "machona" o "varonera". Al varón que no traba fuerte una pelota en una cancha, se le dice "marica" o "tragasable".

¿Por qué se caracterizaba a las mujeres como histéricas?

Desde el discurso médico de fin del siglo XIX, el ideal femenino pasa por convertir a la niña y a la mujer en madre. Entonces, por la regeneración -o degeneración- hay responsabilidad femenina. Por eso, en las políticas estatales de fin del siglo XIX, la mujer va a ser partícipe de la riqueza y el aumento de la población, que son elementos que definían la potencia de un Estado. En el límite aparecen las mujeres que, según ese discurso, no son saludables: son las histéricas, y había que controlar sus cuerpos que se resistían. Se trataba de recluirlas en el espacio doméstico y no permitirles hacer actividades físicas, o hacerlas de una manera moderada. La moderación se convierte en la metáfora de control de la sexualidad, y especialmente de control del útero, de la zona del aparato genital femenino. Y se prohíben prácticas como el ciclismo, que a fin del siglo XIX no era permitido para las mujeres por razones morales. Se trataba de ejercer un fuerte control sobre las mujeres. Y la educación física, el uso de psicofármacos e intervenciones sobre el aparato genital -raspajes- reencauzarían a las conflictivas. Había que calmarlas y resituarlas en un lugar completamente despolitizado. En ese punto, la educación física resultó funcional. La mujer se vio atrapada en dos discursos muy fuertes. Por un lado, tenía que hacer actividad física porque era la responsable de parir hijos para el futuro de la Nación; pero esas actividades tenían que estar constreñidas en términos morales y de la economía de la sexualidad. Entonces, la fisiología del ejercicio decía qué podía hacer la mujer, siempre con moderación y evitando movimientos "incorrectos".

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Scoutismo: apogeo y ocaso de "Pie Tierno"

Scharagrodsky recuerda que "el deporte fue una práctica de elite, de escuelas inglesas, con fuerte incidencia en la construcción de una masculinidad necesaria para el imperio británico. Para defender el colonialismo, entre las estrategias que se utilizaron estaban el deporte y el scoutismo."

"El scoutismo en la Argentina ingresa por las escuelas inglesas, luego se difunde muy fuertemente en las escuelas religiosas. Es una forma de modelar masculinidades. Construye una otredad: el típico 'Pie Tierno'. 'Pie Tierno', y así lo caracteriza Baden Powell en sus libros, es el niño que se pierde en la noche, que va detrás de la pollera de la madre, que es pusilánime. El cobarde aparece permanentemente para definir la masculinidad indeseable, incorrecta e inadecuada. El scoutismo es uno de los movimientos más importantes de construcción de masculinidades, y feminidades luego, del siglo XX. Estuvo muy vinculado a la conscripción. La mayoría de los impulsores del scoutismo argentino fueron militares y grupos conservadores bonaerenses. Su visión binaria y jerárquica de la subjetividad se tuvo que aggiornar, ya que en los últimos 30 años ha sido fuertemente erosionada."

Copyright Clarín, 2010.




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